18 | 02 | 2018

Sobre la superación personal.


Por Miguel Ángel Lara.

He notado que los libros del genero de lo que llaman “superación” son de los más vendidos en las librerías. Y hace poco me anime a leer uno que me habían recomendado. El resultado fueron las siguientes observaciones acerca de cómo afectan o influyen negativamente estas formas de afrontar la realidad desde un punto de vista clasista, el imaginario colectivo. Inficionándolo con ilusiones dificilísimas de concretar en la realidad si no es que imposibles para el proletario.

En estos libros se pretende enseñar a las personas como es que hay que hacer para alcanzar el “éxito”. Aquí se plantea siempre un punto de vista individualista, que se encuentra desde una postura burguesa o pequeño burguesa. De aquellos que han alcanzado el éxito y que ahora aconsejan a los “mediocres, fracasados y conformistas” para que logren salir adelante. Indudablemente el éxito para estas personas consiste en el poder económico, aunque se afirme dentro del libro que el dinero no lo es todo, queda claro que es la piedra de toque ya que “…contar con un minino de seguridad material, que permita su desarrollo integral, asegure su bienestar y otorgue un respaldo efectivo a su familia” (pp.61). Notaremos que el factor económico es el más constante y casi único sobre el que se mide el éxito de una persona. No se deja de ver todo desde la pupila del capitalista, del empresario; para el cual todo son negocios, es más, se llega a decir que a las personas exitosas se les conoce como empresarios y no se toma en cuenta que el éxito de estas personas se basa en el sufrimiento y la explotación de otros ¿Cómo podrían enriquecerse tanto estas personas si no es apropiándose la riqueza que otros generan? Dirán que se esforzaron y trabajaron duro para conseguir lo que tienen, que se debe a su astucia como comerciantes y no se descarta su trabajo, pero realmente ¿Cuánta riqueza puede producir un solo hombre? Yo los retaría a deshacerse de todos los empleados que utilizan y que con solamente la fuerza de sus manos lograsen echar a andar los medios de producción de los que son dueños. Indudablemente, las ganancias que ellos solos pudieran generar serian muy inferiores a las que obtienen mediante la compra de fuerza de trabajo.

Para conveniencia de unos pocos, para mantener el sistema en el que vivimos y para justificar el estado de desigualdades que impera y en favor de quienes se encuentran en posiciones económicas elevadas de la sociedad, que aprovechan los frutos del trabajo, mientras la mayoría se hunde en la miseria cada vez más, se lanzan hacia las masas este tipo de textos que engañan e ilusionan a la clase trabajadora, mostrándose como herramientas que les ayudaran a progresar. Para ellos no existen las clases sociales, dentro del sistema capitalista se intenta hacer creer a las masas que todos podemos accesar al éxito, mas, realmente no todos tenemos las mismas oportunidades; no es lo mismo nacer en la realeza que entre los esclavos. Tampoco existe el progreso de la sociedad (solo existe en la imaginación y en los spots que insisten en que el país prospera, lo hará, pero solo para unos pocos; la mayoría vemos lo contrario), solo existe el progreso individual y a lo sumo familiar o de pequeños grupos.

La autora no se cansa de tildar de “conformistas, mediocres y fracasados” a aquellos que no han alcanzado su retorcido ideal de éxito. Con una postura totalmente idealista cree que alcanzar el bienestar depende solamente de uno mismo, de nuestra actitud, apariencia, pericia e incluso de nuestras habilidades “síquicas” (No sé a qué se refiera la autora con esto, no brilla por aclarar los conceptos que utiliza). Afirma que si no salimos adelante es únicamente nuestra culpa, como si no existiesen condiciones sociales y económicas específicas reales que frenan el desarrollo de quienes viven en los estratos inferiores de la sociedad. Y claro, la autora ajena a estas realidades, no cuenta con el hambre, la pobreza, los salarios raquíticos, con la violencia, el aumento al costo del transporte público, la dificultar para accesar a los servicios médicos, etc. ¡No¡, esos son pretextos y excusas, todo depende de la actitud y la fuerza de nuestros deseos. No toma en cuenta que existen personas nobles, honradas y decididas que entregan su vida en el trabajo y aun así no alcanzan, ni siquiera, ese “minino de seguridad material”.

Supongamos que todos damos lo mejor de nosotros mismos, que todos nos esforzamos al máximo ¿Qué sucedería? Lo mismo que sucede ahora. Pues dentro del sistema en el que vivimos solo una minoría puede destacar. Los comunistas no podemos tomar tales enfoque individualistas, pues, sabemos que nuestra clase esta como dentro de un pantano y cada proletario del mundo está unido a todos los demás proletarios, como por una misma soga y si queremos salir de él debemos avanzar en la misma dirección. Es menester combatir las posturas individualistas.

Aun hay mas, es risible que la autora nos hable sobre la “superación honrada”, es decir, “sin pisotear a los demás” a quienes por cierto define como “motor y maquinaria que llevan al triunfo”, cuando habla acerca de los “otros”. Sin más pruebas más que mi humilde experiencia, puedo decir que quienes se han visto como triunfadores se han posicionado en ese sitio, por medio, más que nada, de la explotación, la usura, el robo, la herencia, etc. y no por su trabajo llano ¿Cuántos no han establecido sus negocios luego de un misterioso aumento en sus fondos? Y un negocio por pequeño que sea, si tiene empleados ¿estos no son explotados? González no duda en ponernos a Ford Henry como ejemplo, como ideal de actitud ante la vida. Como si hubiese logrado todo solo. No tomo en cuenta que las modificaciones que hizo al modo de producción, agravo críticamente las condiciones de trabajo de sus obreros, a quienes se les reducía el tiempo para respirar, optimizando al límite el tiempo de producción, haciendo el trabajo más pesado, exigiendo que trabajasen cada segundo de su turno; a ellos los redujo a maquinaria.

Para cerrar quiero mostrar el aspecto fundamental sobre el que descansa la diferencia la postura comunista de la capitalista de quienes escriben estos libros (que incluso el susodicho dice ser un manual, como si la realidad se ajustara a reglas fijas), que están hechos para aquellos que han cedido ante el brutal sistema en el que vivimos, sistema capitalista, para los que se han resignado a él, a los verdaderos conformistas. Y están hechos por quienes no viven la peor parte de esta realidad, al contrario están cómodos dentro de ella. Nos dice en el capítulo de la competencia, que ojala el mundo fuera distinto, que es lamentable la competencia, pero, contundente, afirma luego: “No podemos cambiar la realidad” (pp.52-53).

Contrario a eso en la LJC y el PCM estamos convencidos de que la realidad se puede cambiar y eso es lo que buscamos. Buscamos cambiar la competencia por la cooperación de la sociedad, el progreso individual por el progreso de la sociedad entera, cambiar el modo de producción anárquico por uno planificado, la desigualdad económica por la equidad económica. Estamos convencidos de esto, ya que nos consta que no es cuestión de una “actitud positiva o negativa” el hecho de que millones y millones de personas vivan en el fracaso, sí no que existe una contradicción y una lucha entre clases, entre explotados y explotadores, burgueses y proletarios, oprimidos y opresores y que estos últimos hacen todo lo que pueden para conservar el estatus, para proteger sus bienes y privilegios. Sabemos que tienen control de la economía, aparatos represivos, desarrollo de tecnología, hegemonía ideológica y demás factores que determinan las condiciones de vida de una sociedad.

La clase trabajadora no debe poner sus esperanzas más que en ella misma, no debe ser arrastrada por falsas ilusiones de “éxito”, que lo enajenan, lo atomizan y que en la práctica no hacen más que frenar el desarrollo de la conciencia de clase. El éxito para los comunistas consiste en la erradicación de la explotación, en la abolición de las clases, en el progreso de toda la humanidad, o sea, la construcción del socialismo-comunismo; en otras palabras, la transformación de la realidad.

Partido Comunista de Mexico

El Comunista