18 | 05 | 2022

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Resolución sobre la mujer y el hombre nuevos

 

Aprobada por el III Congreso del Frente de la Juventud Comunista

 

 A) Rasgos individualistas de la sociedad burguesa

  1. Dentro del capitalismo imperan las relaciones de dominación de clases y por ende los intereses individuales sobre los intereses colectivos. La moral burguesa cultiva rasgos individualistas en nuestro comportamiento y en nuestro pensamiento, aislando al sujeto de la colectividad y procurando la búsqueda del bienestar propio, en lugar del bienestar común. La idea de que los cambios se producen gracias a acciones personales se extiende en cada rincón de la sociedad y contribuye a reproducir costumbres que atentan contra otras personas, o incluso contra la integridad propia.
  2. Desde la infancia se nos inculca que vivir en el capitalismo es una competencia constante por subsistir con lo mínimo en la miseria y en la precariedad, donde luchamos unos contra otros por obtener un alimento, un empleo o un lugar en las universidades. Cada vez se reducen más los cupos matriculares y se exige una mayor preparación técnica para obtener un empleo, en su mayoría precario.
  3. El capitalismo deposita en la juventud trabajadora concepciones burguesas, como la del “emprendimiento”, que plantea que todos podemos ser independientes laboralmente o tener nuestro propio negocio, cuando en este modo de producción sólo se puede subsistir, o sometiéndose a ser explotado, o esperar a morir de hambre si no se es dueño de los medios de producción.
  4. La actual sociedad somete, enajena y destruye al individuo rodeándolo de condiciones adversas que lo llevan a cometer actos delictivos, conductas antisociales o el suicidio. La familia es el primer núcleo que reproduce estas relaciones de poder e individualismo, lo vemos con el aumento de casos de violencia intrafamiliar y violencia hacia las mujeres, patrones que se reproducen en toda la sociedad como parte de la superestructura que permite mantener el control de la clase obrera.
  5. A diferencia del capitalismo, la sociedad soviética reconocía que en el socialismo podían presentarse vestigios de la vieja sociedad burguesa, pero fue el principio de la colectividad y del interés común el que se impuso sobre estos vicios, tanto en la experiencia práctica y también en la consciencia, y que ayudó a construir una nueva moral, la moral comunista. Del mismo modo que ya no se concebía la idea de explotar al otro, en cada uno de los individuos recaía la responsabilidad de contribuir a la colectividad, de buscar consolidar los objetivos comunes y de educar al resto de los individuos en la moral comunista.

B) Moral burguesa y juventud proletaria

  1. La hipócrita moral burguesa condena ciertas actitudes que sus mismos intereses económicos promueven, como la prostitución y la trata de mujeres y niños, ya que se orilla a estas jóvenes, provenientes de una situación de miseria la mayoría de las veces, a vender su cuerpo como una mercancía. En otros casos se recurre al rapto y a la esclavización, y en otros más, las y los jóvenes son seducidos por las figuras del sugar mommy o daddy, que no es otra cosa sino una visión romantizada del estupro, similar a la prostitución donde existe un intercambio de bienes materiales o dinero por favores sexuales.
  2. Miles de jóvenes sufren discriminación y violencia cuando expresan una orientación sexual diferente, argumentándose, por ejemplo, que las parejas homosexuales no deberían adoptar, mientras el capitalismo ha arrojado a miles de huérfanos a las calles. También el discurso moralista se promueve contra los consumidores de drogas, cuando los jóvenes son el principal mercado al que va dirigido toda la mercancía del narcotráfico, con su respectiva cuota de violencia, pues se estima que en México son asesinados 36 jóvenes entre 14 y 29 años al día.
  3. Por otra parte, se enaltece el discurso romántico del joven que trabaja 12 horas al día para llevar el pan a la casa, cuando se crean todas las condiciones de violencia y miseria que induce a miles de jóvenes a la delincuencia, en un país con 29.7 millones de adolescentes y jóvenes en pobreza, o situación de vulnerabilidad, frente a sólo 6.7 millones que son considerados como no pobres y no vulnerables.
  4. La marcada brecha entre la juventud obrera y la juventud burguesa se refleja en la serie de desigualdades y situaciones de precariedad que enfrenta la juventud obrera: la violencia, marginación, migración, uso y abuso de drogas, la tasa tan elevada de homicidios y feminicidios, los miles de niños en situación de calle, miles de desempleados y desertores escolares o rechazados de las universidades. Por si fuera poco, el propio capitalismo crea las condiciones para reproducir las conductas que sirven de apoyo para perpetuar su dominación como clase.

C) Crítica a las propuestas de la nueva moral burguesa

  1. La sociedad capitalista crea todas las condiciones desfavorables en todos los sectores donde se concentra la juventud, así como en los medios de comunicación. Los planes de estudio en las escuelas, las condiciones de violencia en los sectores populares, y el constante bombardeo de propaganda en las redes sociales son algunos de los factores que contribuyen a esparcir y perpetuar la ideología en toda la juventud proletaria.
  2. Hoy en día, muchas de las corrientes de esta ideología se traducen en movimientos burgueses y pequeñoburgueses que surgen y se desarrollan en diferentes sectores sociales. Enaltecen las particularidades (sexo, etnia, orientación sexual, identidad, etc.) por encima del carácter de clase y llegan a cooptar a gran parte de jóvenes proletarios con discursos que alejan y minimizan la consciencia de clase.
  3. La ideología burguesa insiste en abstraer al individuo de la sociedad reproduciendo la idea de que los cambios individuales, como la actitud, la corrección del lenguaje, la “deconstrucción” del individuo, el empoderamiento, entre otros, son capaces de generar cambios en la sociedad, sin jamás llegar a cuestionar al sistema capitalista que oprime a todas las masas trabajadoras y populares. De estas tendencias pueden brotar apreciaciones reaccionarias; por otro lado, el análisis puede tomar tintes liberales. En ambos casos, termina siendo funcional a la burguesía.
  4. Temas como el consumo de drogas, la diversidad sexual o la emancipación de la mujer, por lo general provocan que la discusión al respecto parta de preceptos morales maniqueos y no desde un punto de vista clasista, propiciando actitudes liberales e individualistas. Al mismo tiempo que se enaltece al individuo, también se le condena por reproducir prácticas que son propias de la vieja sociedad capitalista. Sin embargo, ni la burguesía ni la pequeña-burguesía buscan erradicarlas por más que lo lleven en el discurso, sino que se limitan a normalizar y castigar sin permitir la reflexión y acrecentando los valores individualistas de la moral burguesa.
  5. La juventud proletaria, al verse asediada por estas corrientes y movimientos pequeñoburgueses, naturaliza sus principios y comienza a formar parte activa del desarrollo ideológico burgués al interior de la clase, despojándola de su consciencia de clase o bien relegando su realidad material a un segundo plano. Es indispensable desplegar una fuerte batalla ideológica contra todos los vicios e ideas burguesas dentro de la juventud proletaria, y más aún al interior de nuestras filas. La formación teórica está pensada para eso y es la más efectiva, simultánea a la aplicación práctica de lo aprendido.

D) ¿Cómo avanza la Juventud Comunista?

  1. Los comunistas partimos de la conciencia de clase y de la importancia del bien colectivo. Como escuela de formación tenemos el deber de orientar a los camaradas militantes de forma colectiva, por el bien común de nuestra organización y del futuro de nuestra clase. La camaradería es la base del respeto y fraternidad que existe entre nuestra militancia. El ejemplo de miles de comunistas que han dado su vida en la lucha por la liberación del proletariado nos demuestra la importancia de supeditar el interés individual ante el bien común entre los comunistas.
  2. El FJC forma a sus militantes en el espíritu de responsabilizarse por sus actos, conscientes en la toma de sus decisiones, buscando ser el ejemplo para los jóvenes que se están acercando a nuestras filas. Lo que como militantes hagamos en lo individual tiene repercusiones en nuestro trabajo político cotidiano. Al expresar actitudes de misoginia, machismo o violencia hacia otras u otros camaradas, proyectamos hacia afuera una idea errónea sobre nuestra organización, nuestros militantes y sobre el comunismo. Aunque luchamos por corregir esos errores, la masa juvenil puede dejarse llevar por las mentiras que lanzan nuestros enemigos. Los chistes de mal gusto, la adicción a las drogas o al juego, las actitudes liberales, la pereza para el trabajo, la falta de disciplina consciente, entre otras, también contribuyen a alimentar esa idea.
  3. Dichas actitudes solo se extirpan en el trabajo cotidiano en la organización y es en los núcleos donde principalmente se corrigen con la crítica y la autocrítica. No se debe esperar a que se acumulen hasta llegar a instancias superiores. A diferencia de organizaciones burguesas y pequeño burguesas que aíslan y marginan a sus miembros que comenten fallos, como juventud comunista entendemos que cada miembro de nuestra organización que presente problemas en sus actitudes y formas de conducirse en cualquier aspecto de su vida, solo podrá deshacerse de ellas con el apoyo de sus camaradas, con la formación ideológica, la disciplina revolucionaria, el trabajo cotidiano con las masas y el acompañamiento de toda la organización.
  4. La militancia que ingresa a el FJC conscientemente acepta sus estatutos. Nadie está por encima de ellos. Sin embargo, somos conscientes de que es en nuestras filas donde mejor se pueden corregir los errores. Marginar o expulsar a nuestros camaradas no resuelve el problema. Como FJC debemos asumir la responsabilidad de reeducar a nuestros camaradas o de lo contrario, no solo perderíamos elementos potencialmente valiosos para nuestras filas, sino que seríamos cómplices indirectos de que haya más elementos nocivos para la sociedad tanto actual como la del futuro. Es importante aclarar que este enfoque no exime la vigilancia permanente de los estatutos.
  5. El no asumir la tarea de superar esos vicios ahora, aún bajo el capitalismo, implicaría que, en el socialismo, la parte más avanzada del proletariado termine por afianzar la moral burguesa entre nuestra clase, dando como resultado que se cree la base necesaria para el triunfo de la contrarrevolución. Esta no es una labor subalterna o secundaria, sino que de ello depende el sostenimiento del futuro Poder obrero o de su derrota. De esta manera, la militancia debe reconocer que aún en los marcos del capitalismo, es necesario actuar como los futuros hombres y mujeres nuevos en contraposición con la moral impuesta de la sociedad capitalista.
  6. Forjar a la mujer y al hombre nuevos es trabajo de todos los días, tarea que toda la militancia debe estar en plena disposición de asumir. El FJC debe emprender el estudio de los textos marxistas en torno a la moral comunista y el hombre nuevo en el socialismo, comenzar a fortalecer las relaciones de camaradería y fraternidad en el trabajo cotidiano y continuar desarrollando el sentido de la responsabilidad y la disciplina, así como la consciencia de clase para trazar los cimientos de lo que en un futuro será la nueva sociedad socialista.
  7. La tarea de forjar a la mujer y el hombre nuevos en el socialismo se debe asumir como parte fundamental del trabajo del FJC. Tenemos que combatir no solo la ideología burguesa dominante que el capitalismo inserta en la sociedad, sino también combatir ideológicamente a las posturas burguesas o pequeñoburguesas que establecen barreras artificiales entre nuestra clase. Para desplegar de manera efectiva esta lucha entre la juventud obrera y popular, hace falta que también exista una vida política práctica cotidiana y regular con las masas, claridad ideológica al interior de nuestras filas y que se combata a diario cualquier reproducción de la ideología burguesa entre nuestros camaradas, sea reaccionaria o “progresista” en los límites que establece la burguesía.

Partido Comunista de Mexico

El Comunista